GABRIELLE APUNTA HACIA LA PENÍNSULA
Sin embargo, a medida que Gabrielle se ha desplazado hacia el este y el noreste ha comenzado a encontrarse con factores que debilitan su intensidad: la temperatura de la superficie marina ha bajado rápidamente por debajo de los 26 °C, restando potencial, la cizalladura vertical de los vientos se ha intensificado y el flujo del oeste ha ido distorsionando su simetría, haciendo que vaya perdiendo la forma característica. Este proceso apunta a una transición extratropical en los próximos días, con la pérdida progresiva de las características tropicales.
El huracán Gabrielle visto desde la EEI. Fuente: Jonny Kim.
¿Hacia dónde se dirige?
Según las previsiones, Gabrielle afectará directamente a las Azores, donde ya se han activado avisos de huracán. Se espera que llegue con intensidad todavía notable, aunque en fase de degradación, y que posteriormente se transforme en una borrasca post-tropical. El centro europeo de predicción y la AEMET coinciden en señalar que los restos del ciclón podrían llegar a la península Ibérica, especialmente a la fachada atlántica, aportando lluvias intensas, rachas de viento fuertes y un importante temporal marítimo. Aun así, la probabilidad de que llegue con estructura de ciclón tropical es nula: lo más plausible es un sistema extratropical profundo, con características híbridas.
En nuestro territorio, sin embargo, al encontrarnos en el lado opuesto del Atlántico solo notaremos un aumento de la nubosidad y del riesgo de precipitaciones entre el domingo y el lunes, sin ningún temporal excepcional ni complicaciones extraordinarias.
¿Hasta qué punto es habitual un caso así?
Este escenario nos lleva a plantear hasta qué punto es habitual que un huracán o sus restos lleguen al continente europeo. Desde el punto de vista dinámico, es muy poco probable que un ciclón tropical sobreviva en latitudes medias, ya que las aguas más frías y la cizalladura en altura destruyen el sistema. No obstante, es relativamente frecuente que los restos post-tropicales alcancen el continente europeo. El ejemplo reciente más destacado fue Leslie (2018), que impactó en Portugal y España con vientos y precipitaciones severas tras una rápida transición extratropical. Lorenzo, en 2019, también llegó a Irlanda y fue el huracán de categoría 5 más al este del Atlántico y más próximo a Europa que se ha registrado nunca. Gabrielle, por tanto, se inscribe en esta misma dinámica: un ciclón que pierde sus propiedades tropicales pero que mantiene suficiente energía y humedad como para generar episodios de tiempo adverso en zonas de la fachada atlántica europea.
En conclusión, Gabrielle no solo ilustra la potencia de un huracán, sino que especialmente nos muestra la creciente vulnerabilidad de Europa a estos sistemas en fase de transición. En un contexto de cambio climático y de alteración de patrones atmosféricos, estos episodios podrían volverse más frecuentes y representar un desafío creciente para la predicción y la gestión del riesgo meteorológico en el continente, ya que el aumento de la temperatura del aire y del mar podría permitir que sistemas como este logren sobrevivir más hacia el este.
Àlex Sancliment

